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Nuestras Raíces

En 1960 durante la Conferencia San Vicente de Paul, el Cardenal Silva Henríquez nombra a Monseñor Munita como encargado de la atención de los hospitales. Esta atención a los hospitales comenzó como obra de caridad cubriendo algunas necesidades de los enfermos más desposeídos.

En 1965 – 1966 Toma el cargo Monseñor Augusto Larraín con la colaboración de Monseñor Munita. Comienza CARITAS Chile y se nombran los primeros Ministros Extraordinarios de la Comunión. Debemos recordar que en el Concilio Vaticano Segundo, se cambio de decir “oír misa“ a “celebrar misa”, antes el Sacerdote estaba de espaldas a la feligresía y decía la misa en latín, sólo el Evangelio era traducido, la participación de los fieles era sólo para la Comunión. El Concilio modifica en forma radical esta situación integrando a la comunidad donde el Sacerdote preside la misa y la Iglesia la celebra. Esto permite el acercamiento de laicos y la formación de los primeros ministros.

En 1975 Comienza la primera escuela para ministros en CARITAS, en forma muy humilde se forman pequeños grupos de visitadores de enfermos. Para llegar a lo que es hoy nuestro ministerio, se ha pasado por varias etapas, la primera fue visitar y llevar la Comunión, la segunda constituir cursos de formación para evangelizar y dar la Comunión. Llevar la Sagrada Eucaristía, requiere de una gran responsabilidad y compromiso por parte de los Servidores, por lo que, Monseñor Carlos Oviedo instauró el control a los Ministros otorgando la autorización por 1 año, siendo estos renovables.

En 1985 aproximadamente comenzó la tercera gran etapa; preparar visitadores de las Parroquias para la atención de los enfermos en sus domicilios, hasta ese momento sólo se atendía en los hospitales, y en sus casas, sólo a los moribundos, pero cada vez más, se observó que los días de atención en los hospitales disminuían y las enfermedades eran de trato ambulatorio, por lo que solo el 10% permanecía en los hospitales, la gran mayoría convalecía en sus domicilios. Por lo tanto era de suma importancia la formación de una Pastoral que se preocupara de los enfermos y ancianos postrados en sus casas.

Nuestra misión es grande, se nos ha dado la posibilidad de llegar a las familias a través de sus enfermos, “Plan nuevo de Evangelización de la gran ciudad”, “La familia” es lo importante y para ejercer este ministerio debemos prepararnos diariamente, quien lleva “El Viático” debe diariamente leer el evangelio, idealmente asistir a misa diaria.

Nueva Misión: Preparación de los funcionarios en los hospitales, vale decir, la atención no solo será con visitas desde las Parroquias, ahora también habrá Ministros Extraordinarios que son funcionarios del hospital y podrán evangelizar y atender espiritualmente a los enfermos.

Con esta nueva misión uno de los grandes desafíos es la recuperación de las capillas de los hospitales, las que se encuentran clausuradas por falta de capellanes.