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El Sacramento de la Unción y no la «Extrema Unción».

El sacramento se conocía normalmente con el nombre de «Extrema Unción», cuya palabra, aunque se refería al orden de las unciones en el cristiano, parecía evocar al común de la gente el final de la vida, y de ahí que hay cierta prevención por parte de mucha gente para recibir el sacramento o para recomendar a alguien la recepción de él. Por eso muchas veces se difiere hasta que la persona esté inconsciente o agonizando.

Esta concepción del sacramento trae un grave daño pastoral. Es necesario que las personas comprendan que mucha gente recupera la salud después de recibir este sacramento, porque una de las fuerzas que éste tiene es precisamente fortalecer la salud. Hay personas que lo han recibido varias veces en la vida, también pueden recibirlo los ancianos, simplemente por el hecho de su avanzada edad.

La Unción de los Enfermos es uno de los siete sacramentos del Nuevo Testamento, instituidos por Jesucristo Nuestro Señor, esbozado ya en el Evangelio de S. Marcos (Mc 6, 13), recomendado a los fieles y promulgado por el Apóstol Santiago : «¿Está enfermo alguno de ustedes? Mande llamar a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor lo aliviará, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados» (Sant 5,)

Cuando una persona está enferma de cuidado necesita de una gracia particular de Dios a fin de que no se deje dominar por la angustia y el decaimiento de ánimo, y bajo la instigación de las tentaciones se debilite su fe. Por eso Nuestro Señor Jesucristo, por medio de la Unción de los Enfermos, los protege y fortalece con su gracia.

Este Sacramento confiere al enfermo la gracia del Espíritu Santo con la cual socorre y salva a la persona humana en su totalidad; lo fortalece a fin de que confiando plenamente en la misericordia de Dios pueda vencer las tentaciones del mal y las angustias de la muerte y más aún, pueda no solamente soportar con valentía la adversidad, sino salirle adelante y logre su mismo restablecimiento corporal, si conviene para su salvación.

El sacramento concede además el perdón de los pecados y la plenitud de la conversión cristiana.

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